016 / 365 Salvadme de un reciclado seguro

Me costó encontrar el origen de esa leve vocecita, pero finalmente descubrí aquel bote agonizante, que se aferraba a la vida con todas sus fuerzas, colgando de su único gatillo difusor.

Me miraba con su ojito rosa, que sin duda había sido tan útil a su dueño cientos de veces, y por un momento me pareció ver cómo le asomaba una lagrimita.
Sabía que nada podía hacer por aquel bote. A veces un fotógrafo tiene que tomar estas decisiones.
Inmortalicé aquel trágico momento, pero desde entonces esa vocecita resuena en mi conciencia sin dejarme dormir… ¡sácame del contenedor! ¡no dejes que me conviertan en bote de lejía! ¡sálvame de un reciclado seguro!

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